| Renato Bellucci: BIOGRAFIA ![]() ![]()
mangore.com
is Copyright ©, |
![]() Renato Bellucci, nacido en Bangkok el 17 de diciembre de 1961, comenzó a tocar la guitarra a la edad de 8 en Taranto, Italia, con el maestro Vincenzo Calsolaro. Hizo su debut público en 1970 en el Teatro Piccinni de Bari (tapa de la segunda edición de su primer CD) Cuando su familia se mudó a Paraguay - Sudamérica, completó sus estudios de conservatorio con el maestro Felipe Sosa, graduándose con honores en 1980. Como resultado del Primer Premio del Concurso Agustín Barrios en 1982, se le concedió a Renato una beca para estudiar con el maestro Andrés Segovia en Madrid, España. De 1983 a 1986 Renato asistió a clases magistrales con Sila Godoy, Narciso Yepes, Andrés Segovia, José Tomás, Ernesto Bitetti, Alirio Díaz, David Russell y Eliot Fisk. En 1986 se mudó a Montevideo, Uruguay, para estudiar con Abel Carlevaro. Estudió guitarra y armonía en Londres con Bernard Oram en el Guildhall School of Music and Drama en 1988. Renato tocó en concierto en numerosos programas de radio y televisión y realizó extensas giras durante fines de la decada de los 80 y principios de los 90, recibiendo las más elogiosas críticas de más de 20 países. Ha
producido
4 CDs y un video-album de guitarra. Enseña guitarra privadamente
en
Asunción a alumnos que vienen de todas partes del globo. A
través de
su sitio web, Renato enseña a más de 2000 alumnos en
practicamente cada
país del mundo. Tiene un título universitario en Lengua Inglesa y habla fluidamente el inglés, español e italiano. Está
casado
desde
1990
con
Belén, con quien tiene 7 bellos hijos.
Fui literalmente iluminado en Madrid en 1984. Conocí a José, un tenor que cantaba con un coro local. Era un tipo feliz y parecía no tener problemas en aceptar que la música era su profesión y que todo lo que tenía que hacer era dar lo mejor de sí. No tenía ¨fantasías de papel.¨ Solo se concentraba en su siquiente presentación de canto en una pequeña iglesia en algún lugar de España. Hablábamos
por
horas
y
yo
me
daba cuenta por sus palabras de que estaba en paz.
Me hubiera gustado imitar a José, pero todo lo que podía yo imitar era su postura, no su intimidad con el Todopoderoso. Quería hacerle tantas preguntas pero habría sido un sacrilegio interrumpirlo en ese momento. Me dí vuelta y vi los tubos de ese enorme órgano del siglo 17, con una toccata surgiendo. Me sentí maravillosamente. Un sacerdote confesaba en un extremo de la iglesia, y debe haberse percatado de mi estado de maravilla indescribible. Me hizo una señal con la mano, como diciéndome ¨el confesionario está libre¨. Caminé los 20 pasos hasta el confesionario y mil cosas deben haber pasado por mi mente. Me arrodillé y le dije, - Padre, no me confieso hace 5 años. Vine con un amigo, soy un músico italiano... Apenas había alcanzado balbucear estas palabras cuando me interrumpió diciendo, - ¿Practicas muchas horas al día? Yo contesté, -Sí, padre, lo hago. Y el dijo éstas palabras que cambiarían para siempre el curso de mi vida: -Ofrece cada hora de tu práctica a Dios y estarás dándole gloria a Dios y santificando tu profesión, porque eso es lo que Dios nos pide a ti y a mí que hagamos. Una larga confesión siguió, de la cual les ahorro los detalles, y luego la más grande paz llenó toda mi alma. Hoy, más de 20 años después, aún vuelvo a esas palabras y me aferro a ellas, y ellas me confortan más y más con cada día que pasa. |

Haz clic aquí
para
ver las ventajas de inscribirse a mangore.net